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La mujer que se (des)identifica con la mujer

Por: Michelle V.  Imponer una identidad alienante es un proceso indispensable en todo sistema de opresión. En particular, la violencia material que el patriarca ejerce sobre la mujer debe ir acompañada del ejercicio de una violencia simbólica que garantice la colaboración de esta con su propia esclavitud. Frente a la amenaza hacia el ejercicio de su poder fálico que representa la existencia femenina plena, el hombre limita esta existencia mediante la imposición de la feminidad. Dicha imposición ha sido tan bien ejecutada que las mujeres hemos asumido la feminidad como una identidad propia, lo cual ha facilitado el trabajo del opresor.  Diferentes grupos han resistido al ser definidos desde la mirada dominante mediante la práctica, en diferentes grados, del separatismo. La autodeterminación colectiva, como herramienta subversiva contra el orden de dominación, ha permitido descentrar la narrativa imperante. Sin embargo, hablar de una narrativa propia de la mujer parece imposible...

Hacia una ética del cuidado para sí

 Por:  Salomé Bustos Tras algunas conversaciones que he tenido con personas cercanas a mí –entre las que he de mencionar a las Furias – , me he percatado de la necesidad de encaminar una especie de cuidado que florece a partir de un momento reflexivo para sí , y que figura como condición necesaria al acto de dirigir ese cuidado hacia los demás . Antes de ahondar en ello, considero que es primordial localizar desde dónde surge semejante necesidad, pues como han de ver, emerge de un momento de particularidad o reflexión que me es propio acerca de cómo conciliar un cuidado desde una misma – para una misma y un cuidado desde una misma- – para otros . Esto toma lugar en el marco de un mundo compartido que aún retiene estructuras de poder subyugantes, y en el que son frecuentes –pero no por ello aceptables– una serie de acciones que he de desarrollar más adelante, donde se puede esconder un trasfondo violento hacia la integridad y agencia de una misma. A este propósito, también d...

La desnudez como forma de aparición en el espacio político

Por:  Laura Mejía Jaramillo  Ese día salimos juntas en el frente de la movilización, salimos con rabia, fuimos irreverentes y nos apropiamos de las calles y de los parques. El 25 de noviembre gritamos con fuerza exigiendo que sacaran sus rosarios de nuestros ovarios y sus doctrinas de nuestras vaginas. También cantamos y bailamos para abortar este sistema patriarcal. Exigimos el poder de decidir sobre nuestros cuerpos, y así, nos juntamos todas con el fin de visibilizar nuestra lucha que históricamente han querido silenciar. Aunque todo iba muy bien, el patriarcado acechó la marcha en todo momento. Cuando cantábamos nuestras arengas, ellos gritaban las suyas. Cuando rayamos las paredes, ellos las limpiaban con la excusa de que “era violento”, no se dieron cuenta de que lo que ellos hacían también lo era. Era evidente que querían callarnos, querían invisibilizarnos, para ellos el paro abarcaba sólo su lucha y en esa no estaba incluida la lucha de nosotras quienes nos afirmamos ...

Neurosexismo y Neurofeminismo

Por: Daniela Moreno  A medida que las neurociencias han adoptado métodos matemáticos y tecnológicos de gran rigurosidad, su autoridad dentro del público general se ha consolidado. De esta forma, las investigaciones de esta rama del conocimiento son a menudo empleadas para zanjar discusiones sobre los roles que deberían desempeñar las mujeres y los hombres en la sociedad. Por ejemplo, si la ciencia asegura que las mujeres tienen cerebros más propensos a la emocionalidad, se plantea necesariamente la conclusión de que ellas deben ser quienes se encarguen del cuidado de los niños. De esta forma, las investigaciones que arrojan resultados sobre la existencia de diferencias entre ambos “tipos” de cerebros no solo son tomadas para describir cómo son, en promedio, los cerebros del sexo femenino y masculino, sino para prescribir cómo deben ser y qué lugar deben tener en la sociedad ambos sexos. Es cierto que, en términos generales, las neurociencias han llegado a un consenso de que exist...

La empatía en el feminismo y el momento en el que me destruyó tanto que me pudo reconstruir

Por: Mariana Luna Corredor A continuación, son descritos tres retratos de mujeres basados en historias y testimonios reales con los que me enfrenté siendo y no siendo feminista en el pasado. Por último, se expone la tesis sobre la empatía en el feminismo como algo destructor y, a su vez, reconstructor.  I. Retrato de la niña con la ombliguera magenta Al lado de un carro ambulante de comida costeña, entre puestos sin lugar ni propiedad, aturdida por las campanadas de la iglesia que quedaba a tan solo 100 metros de la silla donde le abrían las piernas los clientes que comían la arepa de huevo de su padre, absorta en el mostrarse al otro -en el ser-para-el otro- crecía la niña con la ombliguera magenta. No tenía más de 11, pero tampoco menos de 9; en realidad, llevaba 10 años viviendo, ni más ni menos: todo en su justa medida. Y, sin embargo, con tan solo 10 años ya se había afligido, sin saberlo, quizá más por el mundo que cualquier mujer de clase alta lo ha hecho en medio siglo. Sus...

Cuando no eres lo que esperan se buscarán maneras de deslegitimarte.

Por: Juliana Olaya Gnecco He pensado varias veces como iniciar este texto y creo que lo primero a tomar en cuenta es entender mi contexto y el porqué de las infinitas críticas que he recibido en esta carrera, no sin dejar de mencionar que todas y cada una de ellas no van al caso y me parecen , por no decir más , ridículas. ¿Q u é tiene que ver que me guste la rumba, o que disfrute del tomar e incluso que sea abierta con todo lo que tiene que ver con mis relaciones intimas y hasta con mi imagen corporal con mi desempaño intelectual o capacidades para comprender, analizar y ser crítica. Puede que tanto para ustedes como para mi no tenga nada que ver una cosa con la otra, en eso estaríamos de acuerdo. Sin embargo, hay quienes priorizan mis conductas o mi personalidad en general para determinar bajo sus propios estándares que no soy buena o siquiera apta para desarrollar la carrera que he escogido.  Pues bueno, estas supuestas “razones” han sido aparentemente suficientes para subesti...